Las Voces del Lowcountry

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Invisibles

<em>El sueño americano de García</em><span>, pintado por Art Gomez, Charleston, Carolina del Sur, 2015.&nbsp;Nacido en California, Gómez usa elementos de su herencia latina y apache en muchas de sus obras. Esta pintura está inspirado en la historia de Santos García, un vecino de Charleston, Carolina del Sur, quien fue deportado después de un accidente de autos sin consecuencias graves a principios de 2016. La deportación lo separó de su esposa y tres niños pequeños.</span>

El sueño americano de García, pintado por Art Gomez, Charleston, Carolina del Sur, 2015. 

Los inmigrantes de clase trabajadora habitan mundos y residen en lugares muy diferentes a los barrios residenciales y exclusivos de Charleston. Su trabajo queda escondido atrás de las altas paredes de las cocinas, los vallados de los sitios de construcción y la largas lineas de plantas en los campos agrícolas. El cultivo de la invisibilidad es una forma de vida para muchos inmigrantes en el área, y frecuentemente una estrategia de supervivencia. Es una respuesta al racismo y barreras lingüísticas que junto a complicadas estados legales amenazan su seguridad y limitan sus posibilidades de progreso. El miedo a la deportación, las multas, la cárcel, y otras sanciones hacen que encuentros rutinarios con la policía, los maestros o cualquier empleado del gobierno se vuelvan fuentes de ansiedad. Incluso los inmigrantes que viven y trabajan en Carolina del Sur legalmente aprenden a pasar desapercibidos y así evitan llamar la atención sobre sí mismos.

Esta invisibilidad, que es en muchas circunstancias es una conducta adaptativa necesaria, también vuelve más vulnerables a los inmigrantes. Se ensañan con ellos los ladrones que saben que muchos trabajadores latinos reciben pago en efectivo por sus labores y que atemorizados frecuentemente no reportan crímenes. A veces, hasta los problemas en la escuela no son resueltos porque algunos padres son renuentes a reunirse personalmente con los maestros. Igualmente, muchos padres y madres dudan en solicitar servicios médicos o sociales por miedo. El anonimato también retrasa el desarrollo de liderazgo y limita a los latinos en su capacidad para afirmar su presencia y relevancia política. 

Un pequeño, pero creciente grupo de profesionales de habla hispana, maestros, doctores, abogados y trabajadores sociales a menudo brindan apoyo e interceden por la comunidad latina que es mayormente de clase trabajadora, pero los gobernantes locales han sido mucho más lentos para responder a sus necesidades. Más aún, algunos residentes de Carolina del Sur, resistentes a los cambios sociales, han hecho de los latinos el foco de sus preocupaciones e insatisfacciones y se han mostrado abiertamente hostiles. Las entrevistas a continuación exploran como estas vulnerabilidades impactan la calidad de vida de los inmigrantes latinos. 

Obreros latinos mirando el desfile del día de Martin Luther King Jr., fotografía de Kerry Taylor, Charleston, Carolina del Sur, 16 de enero de 2017.

Obreros latinos trabajando en un edificio durante el desfile del día de Martin Luther King Jr., fotografía de Kerry Taylor, Charleston, Carolina del Sur, 16 de enero de 2017.